A la Iniciativa Yasuní le faltó una ‘diplomacia verde’ que la apoye

THE AMAZON PINK DOLPHIN’S VOICE-26/08/2013

 

A la Iniciativa Yasuní le faltó una ‘diplomacia verde’ que la apoye

 

Si bien la Iniciativa Yasuní-ITT tuvo un lugar destacado en la agenda exterior, no llegó a ser el tema internacional más importante del país.

Aunque embajadas y consulados colaboraron en su promoción, el Régimen no formuló una política exterior basada en el ambiente, que posesione al Ecuador como un defensor de la naturaleza.

De ahí que para varios actores que participaron en la Iniciativa, se perdió la oportunidad de construir una diplomacia ‘verde’, que trate todos los temas internacionales. Y que, a la vez, el Yasuní no sea visto solo como una propuesta aislada.

La idea surgió en el 2007

Para el segundo semestre de ese año, cuando ya fue lanzado el proyecto de mantener el crudo bajo tierra por Carondelet, apareció la propuesta de que esa idea sea el punto de partida para la formulación de una política exterior verde.

El excanciller Francisco Carrión, primer delegado presidencial para el Yasuní, planteó públicamente imprimir un enfoque verde a toda la diplomacia.

“El que un país pequeño tenga como prioridad el medioambiente, la protección a la naturaleza, la contribución a evitar el cambio climático le hace ganar peso específico en muchos de los temas internacionales”, sostiene.

Esta propuesta de ‘diplomacia verde’ implicaba que más allá de la Cancillería, todos los organismos estatales arrimen el hombro en posesionar una identidad ambiental del país más allá del Yasuní-ITT.

Pero, en la práctica, las prioridades internacionales del Gobierno se enfocaron en otras coyunturas, en las que sí se visibilizaron todos los esfuerzos por concretarlos más allá del Ministerio de RR.EE.

La reforma al Sistema Interamericano de los Derechos Humanos (SIDH), que ha cuestionado la situación del Ecuador, es un ejemplo de cómo la política exterior se movilizó a su alrededor.

No solo el presidente Correa y el canciller Ricardo Patiño con sus giras se apersonaron de impulsar ese cambio fallido desde el 2011.

Las autoridades de ministerios vinculados a DD.HH., de la Legislatura, la Procuraduría, Corte Constitucional, entre otras entidades, empujaron en la idea de reformar al Sistema Interamericano.

De igual modo, impulsaron la idea de imprimir un nuevo enfoque de la defensa de los derechos fundamentales desde nuevos bloques regionales de integración, como la Unasur, la Alba o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

“Pesaba más la lucha antiimperialista o el fortalecimiento de la Alba. El tema ambiental era específico a la Iniciativa Yasuní-ITT, pero no desde la plataforma de un país ambientalista por excelencia; se perdió una gran oportunidad”.

Esa es la reflexión de Roque Sevilla, presidente de la Comisión Técnica del Yasuní-ITT hasta enero del 2010, quien anota que las señales contradictorias desde la Casa Presidencial fueron otro punto determinante para la que ‘diplomacia verde’ no funcionase.

Ese tipo de señales ambiguas fueron más allá de la ya conocida intervención presidencial de enero del 2010. Por entonces, en una sabatina, dijo a los países aportantes que “cambien sus donaciones en centavitos y pónganselas en las orejas”, por no estar de acuerdo en la forma en que iba a constituirse el fideicomiso para recoger los aportes a finales del 2009.

En efecto, desde los bloques alternativos de integración de América Latina, el presidente Correa también asumió un discurso de defensa de la explotación de los recursos naturales, cuando aún estaba en curso la Iniciativa ITT.

El episodio más relevante fue durante la cumbre de la Alba en julio, en Guayaquil. Allí, el Mandatario defendió la explotación de recursos naturales, como un instrumento para erradicar la pobreza. De ahí que pidiera a la izquierda un pronunciamiento sobre el tema, a propósito de la reunión que los movimientos sociales tuvieron por esos días en el Foro de Sao Paulo.

Colombia toma la bandera.

Seis días después del fin de la Iniciativa ITT, el Gobierno colombiano amplió de 1,2 millones a 3 millones de hectáreas el Parque de Chiribiquete. El objetivo: evitar la explotación de recursos naturales. Sin embargo, esa medida tiene dos propósitos adicionales.

El primero, captar recursos de países europeos para proteger esa zona. Solo Noruega ya se comprometió a la entrega de USD 50 millones.

El segundo, proyectar a Colombia como un Estado comprometido a combatir el cambio climático, según el ministro del Ambiente, Juan Gabriel Uribe. La ampliación del parque fue un ofrecimiento de Colombia en el 2012, en la Cumbre de Cambio Climático en Río.

Apoyos y reveses

2007.  El presidente Rafael Correa presentó al mundo la Iniciativa Yasuní-ITT, en el marco de la Asamblea General de la ONU.

2008. Tras las gestiones, el Parlamento de Alemania insta a su Gobierno a respaldar la propuesta ambiental ecuatoriana.

2009. Se frustra la firma del Fideicomiso Yasuní-ITT previsto para la Cumbre en Copenhague, por orden presidencial.

2010. El Presidente participa en la cumbre ambiental en Cancún, donde promueve la Iniciativa para dejar el crudo bajo tierra.

2011. Al margen de la Asamblea General de la OEA, Correa estuvo en un acto especial por el Yasuní. El Plan B cobraba fuerza.
Source: El Comercio

Las perforaciones petroleras en el ITT arrancaron en 1949

Ampliar Cecilio Vengay muestra residuos de crudo en la cruz de acero colocada en 1970. Fotos: José Mafla 

Los moradores de la comunidad Yanayacu lo llaman “el muñeco” pero en el mundo petrolero se lo conoce como ‘christmas tree’ o árbol de Navidad. Es una estructura de aleación de acero de tres metros de altura en forma de cruz que fue instalada en 1970, en el pozo petrolero Tiputini – Minas 1 (ver foto).

Este pozo fue perforado por la compañía Minas y Petróleos del Ecuador, que en aquella época formaba parte del consorcio Texaco-Gulf, que inició la explotación petrolera en la Amazonía del país.

Aunque han pasado más de 40 años, la estructura llena de conexiones circulares, válvulas, pernos y tuercas oxidadas sigue en pie en la comunidad Yanayacu.

Ella se ubica en la ribera del río Napo a ocho horas de viaje en lancha a motor desde el Coca, en la provincia de Orellana.

Desde el muelle principal de la comunidad, el visitante debe caminar menos de 1 kilómetro para llegar al pozo Tiputini-1, testimonio de que se descubrió petróleo en el eje Ishipingo, Tambococha y Tiputini (ITT) en el Yasuní, desde el siglo pasado.

Cecilio Vengay, habitante del cantón Aguarico, donde está Yanayacu, recuerda que ya a finales de los años 60, llegaron los trabajadores de Minas y Petróleos a perforar el pozo en helicópteros y trasladando tuberías y maquinaria en gabarras por el río Napo desde Brasil y Perú.

Vengay, quien trabajó en el desbroce del terreno, explica que se tuvo que deforestar al menos una hectárea para que ingrese un taladro de 50 metros para hacer la perforación de este pozo.

De acuerdo con la reseña histórica escrita por Marco Rivadeneira y Patricio Baby en el libro ‘La cuenca del Oriente: geología y petróleo’, este pozo dio una producción de 228 barriles de crudo por día de 15 grados API (pesado).

¿Por qué si fue un pozo positivo no llegó a explotarse? El exministro de Recursos No Renovables, Wilson Pástor, explica que en 1970, el precio de barril de crudo era de USD 2, y además con la baja calidad del petróleo encontrado en Tiputini 1, no era rentable hacerlo producir. Adicionalmente, para ese momento no existían facilidades petroleras (oleoductos) cercanos para evacuar el crudo.

Pero este no fue el primer pozo que se perforó en el ITT. La compañía holandesa-estadounidense Shell hizo la perforación del primer pozo en el campo Tiputini en 1949, que fuera bautizado como Tiputini – Shell. Sin embargo, este fue abandonado por no encontrarse en él reservas comerciales.

Adicionalmente, este pozo fue sellado por lo que no hay evidencia en la zona de su existencia.

No obstante, el ‘árbol de Navidad’ ubicado en Yanayacu, es un estructura que en cualquier momento podría ser reactivada para la explotación, explica el ex vicepresidente de Petroindustrial, Edmundo Brown. “Pienso que lo dejaron allí porque sabían que en un futuro el ITT sería explotado”, dice.

La Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE) exploró alrededor del campo Tiputini entre 1978 y 1991, y descubrió los campos Tambococha y Tiputini entre 1992 y 1993.

En total, en toda el área del ITT se perforaron siete pozos, indicó el exministro Wilson Pástor: cuatro en Ishpingo, dos en Tiputini y uno en Tambococha.

“Se van a utilizar las siete plataformas que se hicieron para explotar el ITT”, indicó.

Afirmó que durante su gestión se hicieron los estudios de impacto ambiental de la zona y se presentaron a la Secretaría de Hidrocarburos como parte del Plan B de la Iniciativa Yasuní-ITT, que buscaba dejar el crudo bajo tierra.

“La sísmica 3D para Tiputini y Pañacocha (bloque 31) fue aprobada el 11 de octubre del 2011, pero no se emitió la licencia ambiental por orden del Presidente de la República. El estudio de impacto ambiental para Tiputini y Tambococha fue aprobado el 30 de agosto del 2011. Pero se paró la licencia”.

Según Pástor, solamente un 20% del campo Ishpingo está en la zona intangible del Parque Yasuní pero su petróleo se podrá explotar con perforaciones direccionales.

Para transportar el crudo del ITT se construirá un oleoducto de 49 kilómetros hasta el bloque 31 y de ahí de otros 35 kilómetros hasta las facilidades en el bloque 12.

“Todo el trayecto estará fuera del Parque Yasuní. Solo se abrirá un sendero de 11 kilómetros de longitud y 3 metros de ancho con capa de rodadura biodegradable para que entre un cuadricar, que permiten mover materiales, como soldaduras. No se distinguirá desde el aire”, dijo Pástor.

En la comunidad de Yanayacu, donde está el pozo Tiputini 1, viven 175 personas que se dedican a la agricultura. No tienen luz, ni agua potable o entubada.

Source: El Comercio

Editorial: SELVA-Vida Sin Fronteras

Selvavidasinfronteras.wordpress.com

Editorial Committee

David Dunham

Arno Ambrosius

Gustavo López Ospina

Mariana Almeida

Frank Brouwer

Pieter Jan Brouwer

Assistant: Emilia Romero

The Amazon Pink Dolphin’s Voice is associated with the International Environmental Mission, a grass roots citizens movement created by Chilean Senator Juan Pablo Letelier.

SELVA Vida Sin Fronteras acknowledges Kevin Schafer’s important contribution towards protecting the highly endangered Amazon pink fresh water dolphin. Title photographs of our “The Amazon Pink Dolphin’s Voice” were taken by Mr. Schafer. 

 

 

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~ by FSVSF Admin on 26 August, 2013.

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