Memoria de los derechos humanos del hemisferio

Adentrarse en los documentos de la Comisión Interamericana es hacerlo en una suerte de informe de la verdad sobre los crímenes de nuestras sociedades y estados americanos contra los derechos humanos de los ciudadanos en todos sus campos. ¡Cómo no estremecerse en la lectura de la denuncia sobre la desaparición de Inés Ollero, una joven argentina, estudiante de biología, desaparecida luego de una requisa de un bus de pasajeros, donde supuestamente se encontró publicidad “subversiva” y la cínica respuesta de la dictadura argentina de entonces (fines de los setenta) de que seguramente ella misma había pasado a la clandestinidad; cuando la familia presentó suficiente evidencia que había sido llevada a la truculenta Escuela de la Mecánica de la Armada, de donde desaparecieron tantas personas, luego de brutales torturas! Lean por favor la dolorosísima denuncia que hace su padre. Los informes reportan casos de toda nuestra América, desde Estados Unidos y las condiciones en que eran internados los refugiados haitianos, los asesinados y desaparecidos de las guerras centroamericanas de Nicaragua, El Salvador o Guatemala o de la represión hondureña de los ochenta; la de los países del cono sur y su operación Cóndor, pero también de Perú, Colombia, Venezuela, Cuba y claro está, nuestro país.

A la acción de la Comisión siempre se resistieron los gobiernos de turno, los que en muchos casos vieron su actuación como una grosera intervención en los asuntos internos del país. Fue la actitud de las dictaduras militares de los Stroessner, Videla y Pinochet. Pero también de Fujimori en años más recientes, cuando decidió por sí y ante sí, suspender la participación de Perú de las obligaciones en derechos humanos del sistema interamericano, que no le salvó de seguir siendo investigado; de hecho ahora mismo la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en Costa Rica parece tener una recomendación para el Estado peruano, respecto a la judicialización de algunos de los integrantes del Comando Chavín de Huántar, que participaron en el rescate de rehenes en la residencia del embajador japonés, en la década pasada y que terminó en una masacre. Cómo olvidar el desfile triunfal del dictador de entonces vanagloriándose de lo que hizo el temible Servicio Nacional de Inteligencia con el apoyo del mencionado comando, rematando a prisioneros heridos o que se habían rendido.

Lo interesante del Sistema Interamericano de Derechos Humanos es que, como en ninguna parte del mundo, tiene una perspectiva integral de los derechos humanos, consagrados en convenciones, protocolos y cartas y un sistema de judicialización efectiva de las violaciones, por medio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Un proceso regional imposible de entender sin el papel que en ello jugaron centenas de militantes de los derechos de las personas, que presionaron a sus gobiernos, que miraban con sospecha estos tratados, a nombre de una mal interpretada soberanía.

Así que, cuando se piensa en establecer un sistema alternativo de derechos humanos para la comunidad latinoamericana y caribeña de naciones, es importante recordar la historia más larga. No siempre nuestros países fueron gobernados por presidentes democráticamente elegidos e incluso algunos que lo fueron, terminaron convirtiéndose en dictadores, como en los casos de Bordaberry en Uruguay o Fujimori en Perú. El sistema interamericano de derechos humanos es uno que debemos preservar a toda costa, es una garantía para todas y todos.

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~ by FSVSF Admin on 25 November, 2011.

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