Los medios, la obsesión de Correa

El mandatario ecuatoriano ha emprendido una ofensiva contra “El Universo”

El presidente de ecuador, Rafael Correa, sigue insistiendo en que encabeza una revolución. “La revolución ciudadana”, la llamó. Pero la ofensiva sobre la prensa es tal, que para muchos aquí la del presidente es más que una revolución una obsesión, principalmente contra los medios de comunicación a los que no da tregua ni en sus programas de radio ni en las tribunas políticas y mucho menos en los tribunales.

La ofensiva de Correa contra los medios es más antigua que la que sostiene con muchos de los jueces a los que busca cambiar y que aquella con los parlamentarios de su propio partido, Alianza País. “A los pocos meses de estar en el gobierno ya las críticas y los cuestionamientos eran intolerantes. Venía de mantener reuniones con los directores de periódicos y de canales para ordenar un poco la relación, en un marco de normalidad como debe ser en toda democracia, y a los tres días volvió a la carga y la relación ya no mejoró. Fue de peor en peor”, recuerda el ex ministro de gobierno Gustavo Larrea en diálogo con EL UNIVERSAL.

El presidente no descansa en su afán de atacar a los medios. Cada sábado ocupa buena parte de su espacio radial contra el diario El Universo o algunos periodistas. “Sicarios de la palabra”, “prensa corrupta” o “mafia” que busca hegemonizar la libertad de prensa”, son algunos de los términos que el mandatario suele repetir para referirse a los medios. No fue la excepción el pasado miércoles 10 de agosto, día de la Independencia, cuando brindó su informe al Parlamento. Entonces ocupó los primeros 45 minutos de su discurso para atacar a los medios y dejar claro que la millonaria demanda contra el periódico El Universo de Guayaquil seguirá adelante.

Las temidas “cadenas” 

“No son sólo los medios; cuando alguien no está de acuerdo con él, cuando uno se opone a sus políticas, enseguida le cae una ‘cadena’”, explica la diputada indígena Lourdes Tibán.

“Las cadenas” representan la herramienta más temida por periodistas, directivos de medios y políticos. Se refieren a mensajes que se difunden en cadena nacional de radio para rebatir o atacar a aquellos que cuestionan al gobierno. Una de las últimas víctimas de estadas cadenas fue Jeaneth Hinostroza, periodista de la emisora Tele Amazonas, quien tras comentar en su programa ciertas peleas internas suscitadas en el bloque oficialista de la Asamblea, vi como Correa hizo un llamado desde su programa “a enjuiciar a los periodistas corruptos y a sus patrones que permiten que engañen, difamen e injurien. Vamos a revelarnos contra tanta manipulación disfrazada de libertad de expresión Hinostroza odia al gobierno. Espero que los asambleístas ofendidos den una respuesta judicial”, dijo el mandatario.

“Los asambleístas ofendidos”, Tomás Zevallos y Guillermina Cruz, le hicieron caso al presidente, demandaron a Hinostroza y un fiscal requirió copias del programa de la periodista para hacer lugar a la demanda.

“La presión contra la prensa es constante. Tenemos revelados más de 500 casos en los últimos años, a tal punto que la libertad de expresión en el país está seriamente atacada”, explica César Ricaurte, director de Fundamedios, quien le muestra a este corresponsal las pruebas acumuladas de los ataques a periodistas y medios.

El último caso que conmocionó a Ecuador es el de Emilio Palacio, ex director de opinión de El Universo. Un artículo suyo cuestionando al mandatario por su conducta el 30 de septiembre, durante el presunto intento de golpe de Estado, derivó en una querella personal y Palacio fue condenado a tres años de prisión, igual que los tres propietarios del rotativo, los hermanos, Carlos, Nicolás y César Pérez, además de tener que pago 40 millones de dólares.

“Es un disparate internacional, una vergüenza y un intento por callar al resto de los medios y por cercenar la democracia. Pero creo que al final del túnel hay luz. Este juicio no prosperará”, acusa y se esperanza Larrea.

Para el periodista Juan Carlos Calderón, coautor del Libro El Gran Hermano, donde se demuestran los millonarios contratos petroleros y de obras públicas de Fabricio Correa (hermano del presidente) junto a Christian Zurita, “la prensa es una verdadera obsesión para Correa. En nuestro caso, en el libro todo se probó, pero los únicos procesados somos nosotros, los periodistas”.

De “obsesión” y no revolución hablan Larrea y el subdirector de El Universo, César Pérez, o Diego Cornejo, director de la Asociación de Directores de Periódicos de Ecuador, para quien “hoy es El Universo y mañana será El Comercio, el otro diario de importancia, y así a todos los periódicos que se animen a cuestionar o informar profesionalmente, a los que atacará Correa”.

El análisis de Cornejo cobra relevancia si se tiene en cuenta que Correa, ante le Congreso, recordó un editorial de El Comercio de 1912, “unos días antes de que asesinaran a Eloy Alfaro”, un general liberal al que reivindica con ahínco de la misma forma que su colega Hugo Chávez hace con Simón Bolívar. En enero próximo se cumplen 100 años del crimen de Alfaro. A nadie le extrañaría que por esos días la ofensiva del presidente, que hoy tiene en el ojo del huracán a El Universo, recaiga también sobre El Comercio, porque, como afirma Cornejo, “la obsesión del presidente Correa sobre los medios no tiene límites”.

Fuente: http://rafaelcorreacontraeluniverso.eluniverso.com/2011/08/17/los-medios-la-obsesion-de-correa/

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~ by FSVSF Admin on 25 August, 2011.

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